The whale


 "I’m worried she’s forgotten what an amazing person she is"

The whale es cine de verdad. Representa lo que para mí es el arte, una creación que te remueve, que suscita intensos sentimientos (incluso negativos), que te muestra una realidad que se hallaba oculta, no quedándote más remedio que enfrentarla y escuchar lo que viene a decirte.
Con su habitual estilo caracterizado por incitar a la reflexión a través de historias perturbadoras (como ocurre en Madre!, Cisne Negro o Réquiem por un sueño), Aronofsky nos presenta una película que alberga diferentes lecturas, y considero que cada cual se quedará con aquella que más en sintonía se encuentre con su estado de ánimo, sus principios y sus preocupaciones. Para mí, son tres los pilares en los que descansa su trasfondo.
En primer lugar, la autodestrucción. Vemos cómo el protagonista está sumido en una debacle emocional que, en su caso, lleva aparejada también la física. Podemos imaginar que los dos sucesos que han marcado su vida -haber abandonado a su hija y la muerte de su novio- le condujeron a un descenso a los abismos en un paracaídas creado por él mismo, del que no ha podido resurgir. Asistimos a una demostración incómoda y desgarradora de cómo los sentimientos enquistados y no gestionados pueden desencadenar consecuencias nefastas y en ocasiones irreparables.
La autodestrucción de Charlie enlaza con otro de los ejes del film, la culpa. El leitmotiv de la obra es la losa de culpabilidad que carga el protagonista por haber abandonado a su hija. No es capaz de perdonarse y toda su atención se centra en tratar de recuperar a toda costa la relación con ella ("¡Necesito saber que he hecho una cosa bien con mi vida!"), lo que nos lleva a la última cuestión principal tratada, la redención. Charlie deposita sus últimas energías en la lucha por ser perdonado y por recuperar a su hija. Le obsesiona el escrito que Ellie hizo cuando era pequeña sobre Moby Dick (una verdadera joya, por cierto), pues es un paralelismo de su propia vida.
La película brilla por diversos motivos, entre los que cabe reseñar la impresionante interpretación de Brendan Fraser, que es pura humanidad, que conmueve hasta el punto de hacer brotar lágrimas en todos los asistentes en una sala de cine y que por sí sola podría sostener todo el metraje. También es necesario señalar la intelectualidad y profundidad de la película, que resulta brillante, siendo un melodrama que integra las cantidades justas de reflexión y humor, contando además con tintes filosóficos y religiosos. Todo ello se engloba en dos horas de verdadero disfrute, de emoción y de satisfacción porque exista el cine y porque a veces a los amantes del mismo se nos deleite con creaciones como The whale que, sin duda, se instalan de manera perpetua en nuestro interior.

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