Los renglones torcidos de Dios

 

             “No es usual ver a los ángeles en el infierno”

En cuanto al libro, la novela es una lectura ineludible. Luca de Tena nos adentra en el hospital psiquiátrico de la mano de la protagonista, llevándonos a una inmersión completa en el mismo, haciendo que en ocasiones, incluso, podamos sentir la angustia y la atmósfera irrespirable que experimenta quien vive allí. 

Encontramos una grotesca sucesión de personajes que protagonizan escenas tan cómicas como trágicas, de un surrealismo que, desgraciadamente, es realista en algunas situaciones humanas. Con un punto de comedia negra, pero también con una visión compasiva, empática y conmovedora de la dureza que supone una enfermedad mental, haciendo un retrato de la dificultad del tratamiento de los trastornos mentales, que nos hace comprender e incluso desear tomar partido como lo hace la protagonista para dispensar los cuidados (no solo médicos) que todos esos “renglones torcidos de Dios” merecen. Asimismo, el personaje de la protagonista, Alice, está indudablemente bien construido, dotado de una profundidad y complejidad psicológica que no es fácil hallar en una novela. 

Además de los interesantes personajes, la novela mantiene continuamente el suspense en torno a la existencia o no de la paranoia de la protagonista, incluyendo acertadas dosis de thriller policíaco, para culminar con un final emotivo que siembra esperanza en la pesarosa realidad que a veces es la existencia humana.

Respecto a la película, a mi parecer, es una decepción para los amantes de la novela. Si bien supera notablemente la que presuponía sería la mayor dificultad de la adaptación cinematográfica -recrear el ambiente del hospital psiquiátrico con tan ingente y peculiar variedad de personajes-, con un (en general) buen reparto y adecuadas interpretaciones y caracterizaciones, se extralimita demasiado en las licencias que todo director se toma en las adaptaciones de libros. La historia contada difiere demasiado de la narrada en la novela y las elipsis conducen a una supresión de historias y personajes relevantes para la historia, tales como la reducción a lo imperdonablemente simple del personaje de Ignacio Urquieta, o la eliminación de personajes sustanciales como algunos psiquiatras del hospital. Tampoco termina de resultarme satisfactoria la interpretación de la protagonista, dado que no llega a transmitir la fuerza que la figura tiene en la novela y que debería haber brillado con notoriedad sobre el resto de personajes.

En definitiva, un libro que recomendaría leer encarecidamente, y una película que puede gustar a quien no conozca o no haya disfrutado de la novela.

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