“There's no lemon so sour that you can't make something resembling lemonade”
Joya de serie a la que, desgraciadamente, llego un poco tarde. Con un argumento (aparentemente) sencillo, logra destacar entre la infinidad de producciones que existen. Tan simple y tan compleja como la vida misma, la que se retrata de cada personaje y la de cada uno de nosotros.
Nos introduce en la vida de los Pearson, con acertados y útiles saltos en el tiempo, para irnos descubriendo poco a poco la calidez de las relaciones de los protagonistas y su forma de enfrentarse a la montaña rusa de emociones y experiencias que es la vida.
La serie explora desde la ternura y la empatía temas como la pérdida, los TCA, las adicciones, el amor, la familia, el dolor, la enfermedad, los complejos, el trauma, la resiliencia, la búsqueda del propio camino, etc. Con emotivos monólogos y secuencias con los que será imposible no conmoverse, pero sin resultar pretenciosa.
Una serie que te hará llorar y sonreír prácticamente en cada capítulo, con un reparto e interpretaciones inmejorables, que tan solo decae (a mi parecer) en la tercera temporada. Destaca en el plano emocional más que en el argumental o intelectual, pero resulta encantador acompañar a los Pearson en su enternecedor, realista y emocionante tránsito vital.
Para mí, el mejor personaje: Beth
El peor: Nicky

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