Euphoria

  Hace poco vi Euphoria, preguntándome en cuanto terminé el primer capítulo por qué no la había visto antes. La verdad es que, aunque me gustan las series de este tipo, el argumento de esta no me convencía, porque pensaba que ya había visto varias del estilo. Nada más lejos de la realidad. Lo que puede parecer que es la típica serie de adolescentes y drogas, resulta que va mucho más allá, y ni mucho menos es para adolescentes. 

No deja de sorprenderme la brutalidad y crudeza de la serie, que además va aumentando según transcurren los capítulos (más adelante hablaré del capítulo 5 de la segunda temporada). Me gusta especialmente el atrevimiento a la hora de tratar temas controvertidos de manera directa y empática, pues, si bien en todas las series de este tipo suelen aparecer algunas escenas que podrían considerarse transgresoras, en Euphoria muestran directamente y sin tapujos temáticas escabrosas como el aborto o el síndrome de abstinencia causado por las drogas.
En la serie se exploran los traumas y conflictos internos de los personajes, que se van descubriendo en cada capítulo y "explican" su comportamiento, aunque con algunos resulte muy difícil empatizar (mejor ni comento sobre Nate). De esta forma, Euphoria marca también la diferencia respecto a otros contenidos de este estilo, porque, lejos de ser una serie que busque entretener con un recital de explosión de hormonas y lo que ello conlleva, remueve conciencias e incita a reflexionar sobre las actitudes de los protagonistas. Por algo decía Zendaya que esta era una serie para gente madura, me alegro de haberla visto con 24 años y no con 18.
También me parece valorable la mirada feminista que contiene y la crítica a la masculinidad frágil que tanto daño causa.
No puedo dejar pasar la oportunidad de comentar el referido capítulo 5 de la segunda temporada. En mi opinión, si Zendaya está espectacular en toda la serie, en este capítulo su actuación directamente te atraviesa. La dureza con la que se expone la situación límite a la que puede llegar una persona adicta a las drogas personalmente me resultó devastadora, pero también muy necesaria en una serie que llega a tantísima gente. 
La obra de teatro de Lexi de la segunda temporada también merece mención aparte, es simplemente espectacular (Rue iniciando los gritos del público animando a Lexi :’)).
En cuanto al final, aunque evidentemente molesta que dejen algunas tramas sin resolver y a ciertos personajes en un segundo plano, es esperanzador. La escena de Jules y Rue, en la que esta última decide, por fin, elegirse a sí misma, alejarse de lo que le hace daño y luchar por tratar de mantenerse sobria por ella y por nadie más, arroja una esperanza de redención y de que al fin a este personaje puede que las cosas empiecen a irle un poco mejor. 
En definitiva, esta serie me ha sorprendido muy gratamente, y si alguien quiere no solo entretenerse viendo a adolescentes de fiesta (para eso ya hay una serie española que cumple con este objetivo), sino también empatizar con las circunstancias, problemáticas, traumas y dilemas que sufren los personajes y que podrían sucedernos a cualquiera, sin duda debe ver Euphoria. Esta serie te mueve a realizar un ejercicio de empatía, de comprensión de las diferentes circunstancias de cada personaje y cómo las mismas les llevan a cometer numerosos errores, de la manera en que cada persona reacciona y afronta un trauma, de ser capaces de ponerse en el lugar de gente que sufre situaciones que, aunque no hayamos vivido directamente, podrían sucedernos a nosotros mismos o a cualquier persona que queramos. Una maravilla de serie. 

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